YPF confirmó un incremento promedio del 1% en los precios de sus combustibles en todo el país. La actualización alcanza tanto a las naftas como al gasoil y se produjo después de que otras compañías del mercado, como Shell, Axion y Puma, aplicaran aumentos de entre el 2% y el 5% en sus surtidores.
La empresa, que concentra el 55% del mercado minorista de combustibles, había realizado su última suba general el 14 de mayo.
La decisión se da en un contexto de fuerte volatilidad internacional. El precio del petróleo ronda actualmente los U$S 97 por barril, luego de haber superado los U$S 105 en las últimas jornadas, en medio de la continuidad del conflicto en Medio Oriente.
“Esta actualización se realiza en el marco del esquema de buffer de precios que la compañía implementa desde abril y mantiene vigente ante la extensión del conflicto en Medio Oriente y su impacto en el precio internacional del crudo”, señalaron desde la petrolera.
La firma que conduce Horacio Marín sostuvo además que este mecanismo permite mantener un “acuerdo honesto con los consumidores”, evitar trasladar de manera inmediata la volatilidad internacional a los precios locales y acompañar la evolución de la demanda en un mercado desregulado.
YPF ratificó también que continuará aplicando su sistema de micropricing, mediante el cual realiza ajustes específicos según variables de oferta y demanda, competencia, franjas horarias, corredores y zonas geográficas, con el objetivo de adaptar los precios a las características de cada mercado y mejorar la eficiencia comercial de su red.
Tomando como referencia los valores promedio de la Ciudad de Buenos Aires, los nuevos precios quedaron de la siguiente manera:
Nafta Súper: de $2.059 a $2.079 por litro.
Infinia: de $2.275 a $2.297.
D500: de $2.155 a $2.176.
Infinia Diesel: de $2.345 a $2.368.
Un día antes del anuncio, Marín había explicado que las petroleras que operan en Argentina sostienen un esquema de amortiguación de precios, conocido como “buffer”, para evitar que las oscilaciones del mercado internacional impacten de manera directa en los surtidores.
“Si el barril de petróleo se mantiene en U$S 100, la nafta va a subir”, afirmó el ejecutivo. También destacó que el sistema fue adoptado por las empresas privadas del sector y aseguró que Argentina fue uno de los pocos países donde se implementó sin regulación estatal.
La presión sobre YPF se incrementó luego de que Shell, Axion y Puma ajustaran sus valores. Un relevamiento realizado el 24 de septiembre en estaciones de servicio de la Ciudad de Buenos Aires mostró que la nafta súper de Axion se comercializaba a $2.149 por litro y la de Shell a $2.185. Las versiones premium alcanzaban los $2.459 y $2.479, respectivamente, mientras que el diésel se ubicaba entre $2.319 y $2.609 por litro, según el producto.
Según fuentes del sector, el precio mínimo de $2.059 por litro que YPF mantenía para la nafta súper respondía a un escenario internacional con un barril de petróleo cercano a los U$S 85. Sostener esos valores implicaba absorber pérdidas temporales con la expectativa de compensarlas cuando el precio internacional retrocediera.
La salida parcial de las petroleras privadas del esquema de amortiguación también generó un traslado de consumidores hacia las estaciones de YPF. De esta manera, la compañía no solo vendía combustibles por debajo de los costos internacionales, sino que además incrementaba su participación en el mercado.